lunes, 14 de diciembre de 2009

Libertad

Bosquejo por Fraterno Dracon Saccis
Era en la noche cuando su espíritu se liberaba. No porque su cuerpo tomara la forma de un animal indescriptible, que era su condición natural, sino porque no debía fingir frente a los demás. 
Podía desgarrarles el cuello, beber hasta la última gota de su vida, masticar sus músculos y roer sus huesos, sin necesidad de enmascarar su personalidad. 
En ciertas ocasiones había individuos que lo miraban de tal forma, que estaba casi seguro que sabían su secreto. Por su trabajo tenía acceso a la información de la mayoría de estos casos, así que apenas la luna tomaba su sitial, les hacía una visita que sería la última que recibirían..

¿Qué lo hacía mantener esta doble vida?

Se lo preguntaba cada día, llegando a la conclusión de que era una manera de reforzar este odio hambriento que sentía por toda la especie de sus víctimas.

Esta noche debía rastrear a un tipo que le pareció sospechoso. En una esquina lo miraba con demasiada insistencia, lo que le causó gran molestia que no pudo disimular. El sujeto se asustó y alejó raudo.

Ahora no le quedaba más que acechar.

El sonido de unos solitarios pasos le sacó de su sopor. Era su invitado a cenar.

Esperó a que entrara a la casa para atacarlo.

Hecho una bola arrasó con un ventanal. Su puño entró por el abdomen, volviendo a salir con variedad de órganos. Acalló el grito luego de disfrutarlo por unos segundos, abriéndole la boca de oreja a oreja. Seguido arrancó la lengua de raíz. Consumió lo necesario para satisfacer su apetito y para no hacer pesada una eventual huida. Dejó correr su orina por el cadáver, admirando antes de la retirada esta fascinante mezcla.
Corrió con el viento en una danza de libertad.
Ω

1 comentarios:

Patrícia dijo...

Felices Navidades !!

En tu caso sangrientas, gores y literarias. ¡un beso!

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